El “comodín” o “Joker”, es una carta adicional, representando habitualmente con un bufón medieval. Es un naipe que se utiliza en juegos como el “ramiro” y “gin rummy”, y también en el póker (usado aveces para darle más emoción), da a éste un giro sumamente peligroso para los jugadores de poker que se olviden de él en el transcurso de la partida o que le concedan menos importancia de la que realmente tiene.
Esto ocurre como su nombre en español indica, «comodín» significa que sirve para todo, que se acomoda en cualquier parte, de ahí su valor. Es decir, el comodin jugando al poker puede ser un as, un rey, una dama, una J, un diez, un ocho, un dos, etc. Puede ser cualquier cosa que usted quiera, según la jugada que tenga.
Por ejemplo, tiene dos K y un comodín. Por tanto ya tiene un trío de K o tiene dos dieces y un comodín. Tres dieces. Si tiene dobles parejas y un comodín, es full de la carta mayor. Si hay escalera incompleta, a falta de una carta, y recibe el comodín, la escalera está hecha, falte la carta que falte.
¿Y si tiene un trío de Q y un comodín? En ese caso ha obtenido póker de Q y así sucesivamente. En la escalera real o de color, igual: el comodín hace las veces de la carta que pueda faltar, y la escalera de color es válida.
Pero ¿qué sucede si tiene un póker hecho… y además el comodín como quinta carta?
En ese caso habrá ligado un “repóker”. En algunas partidas, y siempre que eso se convenga de antemano, para evitar conflictos, el “repóker” se considera la máxima jugada, y gana incluso a la escalera de color. Pero por lo habitual solamente está por encima del póker, y por tanto, por debajo de la escalera real. Posiblemente el comodín pueda darle más emoción al juego de poker, pero justamente por su valor en toda jugada, el comodin en el poker se convierte en un arma de doble filo, que puede ayudar mucho a un jugador, y dar al traste con la mejor de las jugadas, si se alinea caprichosamente con otra jugada que, sin ese comodín, no sería nada.
Por tanto, cuando el comodín esté dentro de la partida de poker, todos los jugadores deben ir con sumo cuidado al hacer sus apuestas y al efectuar sus descartes o ver a los demás descartarse. No es lo mismo pedir cartas con una pareja y un comodín que con un trío normal. Las posibilidades de ligar un póker son justamente el doble, ya que el jugador sólo necesita otra carta igual para hacerlo, y si recibe las dos, alcanza el “repóker”. Tampoco es igual pedir cartas con un as y un comodín que con una pareja de ases. Puede ligar desde el trío de ases (es lo más normal), hasta una escalera al as, si se reciben tres cartas correlativas, o el full o el póker. En definitiva, el comodín facilita las cosas a quien lo recibe, pero complica mucho la partida a los contrarios.
También puede ocurrir que uno se confíe demasiado con el comodín, y existen partidas en las que se estipula previamente que, caso de ligarse dos jugadas iguales a la vez, pierde siempre la que tiene el comodín. De modo que como se dijo mas arriba, es un arma de doble filo en todos los casos, por lo que, comunmente los jugadores avezados prefieren no incluirla en el juego.




