Supongamos que, cuando jugamos ruleta, hacemos habitualmente 5 apuestas diferentes de $1 cada una. Es decir, jugamos siempre $5. Es una apuesta con la que nos sentimos cómodos, y nos permite manejar nuestro bankroll sin sobresaltos. La pregunta se la siguiente: ¿tendríamos los mismos resultados haciendo una sola apuesta de $5 en la ruleta, o apostando $5 en el blackjack o el videopoker?

Es cierto que esta apuesta (o cualquier otra que hagamos) está en riesgo cada vez que tomamos una decisión. Pero las probabilidades de ganar son diferentes, como también lo son los pagos que recibimos por nuestras apuestas. Como resultado, el bankroll que manejamos con comodidad en un juego, como la ruleta, y un tipo de apuesta, puede sufrir enormes oscilaciones apostando la misma cantidad de dinero en otro juego, o en el mismo juego, pero haciendo otro tipo de apuesta.

El problema al comparar juegos de casino es que, en general, como jugadores, tenemos una idea equivocada acerca de las probabilidades reales de cada uno. Y, en ciertos juegos, la situación se complica aún más. Un jugador de blackjack puede hacer una apuesta de $5 al comienzo de una ronda, y algunas pocas veces ganará $5. Pero un blackjack natural paga $7.50 (y no 35:1 como el pleno de la ruleta, por ejemplo). Y una mano dividida, significa poner $10 en lugar de $5. Entonces, comparar una apuesta del mismo monto en diferentes juegos, resulta bastante complicado.

La única posibilidad de comparar el rendimiento de una apuesta de determinado valor en distintos juegos, es haciendo el cálculo de los pagos que reciben distintas apuestas, y la probabilidad de ganar en cada uno de los casos. También hay que tener en cuenta la ventaja de la casa en cada apuesta, lo que significa que, normalmente, apostaremos siempre más de lo que ganaremos.